Como filóloga que soy, voy a confesaros una cosa: nunca me gustó la poesía. Soy de narrativa cien por cien. Estudié Filología porque disfruto leyendo, me gusta que los libros me sumerjan en un mundo desconocido y que me transporten lejos, bien lejos, del lugar en el que esté sentada. Pero hoy me estoy dando cuenta de que poco a poco esa enemistad va desapareciendo. Me equivoqué, igual que en otros muchos aspectos de mi vida.
Lección del día: de los errores se aprende.
Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche, la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocío;
que la calor; la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)
RAFAEL ALBERTI
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