30 sept 2013

Piedras

Tras darse cuenta de que en los caminos y en la vida no merece la pena correr, mientras seguía su rumbo, se dio cuenta de que la vida es mucho más sencilla de lo que parece. Todo se reduce a contrarios: lejos y cerca, amor y desamor, siempre y nunca, posible e imposible, sí y no, blanco y negro, tristeza y alegría... Lo único que hay que hacer es saber escoger uno de ellos, tener la suerte de acertar y en el caso de haber cogido el incorrecto, rectificar a tiempo. En todo caso, cuando ya no haya vuelta atrás, tarde o temprano todo vuelve a su lugar de origen y comienza otra vez de cero. Si hay que empezar de nuevo es porque tenemos que hacerlo, si nos equivocamos es porque tenemos que equivocarnos. De la experiencia se aprende, no hay que olvidarse de esos baches del camino para nunca más volver a caer en ellos.
Pensó que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra; levantó un poquito más el pie derecho, se apoyó en el izquierdo, y sorteó aquella que no le dejaba seguir la senda.
Esta vez no.

26 sept 2013

Revisión

Hoy alguien me ha recordado aquella lista que tenía por aquí con cosas que me gustaría hacer. Me he dado cuenta de que hace poco más de un año que no la miro. Creo que ha llegado la hora de hacer una revisión. La he copiado aquí tal cual la dejé la última vez. Los nuevos comentarios, esta vez en color. Me da un poco de miedo leerla porque es un símbolo más que evidente de lo rápido que se nos escapa el tiempo, pero podríamos mirarlo desde el otro lado: ¡hay que ponerse las pilas!
Allá va:

1. Conocer París y hacerme la típica foto debajo de la Torre Eiffel. E ir a Alemania, Grecia, México... De momento la falta de tiempo y dinero me lo impiden. ¡Vaya! esto todavía no lo he hecho. Pero ya caerá. Sigo sin tacharlo. Conocí California, pero nada de lo que estaba aquí apuntado... ¡Hay que decir que el sol californiano no está nada mal!

2. Leer todos los libros que no me dio tiempo a leer en la carrera porque en esos momentos eran más útiles los resúmenes de internet (sí, lo sé... parece mentira para una filóloga). Creo que empezaría por La Regenta porque la tuve que dejar a medias a pesar de que me estaba encantando... Ayy, ¡Vetusta! Cumplí mi palabra, la volví a empezar hace poco. Me avergüenza bastante decir esto, pero... creo que no volví a coger Le Regenta desde ese entonces. Sí, sí. Vergonzoso, lo sé. Tengo otra lista con libros que leer, esa para otro día.

3. Recuperar el poco italiano que aprendí hace años y que tengo guardado en algún rincón de mi cerebro. La semana pasada me compré un libro con un millón de ejercicios de gramática italiana. Es hora de hacer memoria. ¡¡Me apunté a clases!! (Que he tenido que dejar por falta de tiempo, pero no cuenta).

4. Hablando de Italia... volver a Venecia y a Roma (por tercera vez). Nunca me cansaré de sus calles y canales. No habrá sido por ganas... Venecia y Roma, no; pero este año cae Turín. Felicidad absoluta.

5. Ser capaz de mantener una conversación en inglés (y que el interlocutor me entienda...). Jajajajajaja. Jajajajajajajajajajajaja. Pero qué chistosa estaba el día que escribí eso. De todas formas, lo conseguiré. Lo sé.

 6. Escribir un libro, aunque sea de cuentos. Dicen que en la vida hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. El primero ya está y el tercero... bueno, eso es algo más complicado. Lo del libro está en mente, lo está. Lo otro sigue igual de complicado (e inoportuno). No hay nada más que decir.

7. ¡Aprender a cocinar de una vez! He avanzado, aunque mi profesora no pensará lo mismo. Seguimos en ello, ya sé muuuucho más que hace un año.

8. Ir a algún país de Sudamérica como profesora voluntaria. Ya se me ha pasado más de una vez por la cabeza y todavía no me he lanzado. Esto lo hizo mi querida prima por mí, pero cambió Sudamérica por África. 

9. Ir a un concierto de Fito y a otro de Bruce rodeada de amigos¡Magnífico Bruce! ¡Fito, iré!

10. Ver una aurora boreal. Como no empiece a haberlas en la Puerta del Sol... o en la Plaza Mayor.

11.  Trabajar en un colegio y tener a un montón de chavales de quince, dieciséis y diecisiete años haciéndome las preguntas más insospechadas y retorcidas. ¡Hecho! Y sí, las preguntas son más que retorcidas. ¡Y seguimos!

12. Caminar y caminar sin un rumbo establecido. ¡Me pondría ahora mismo! ¿Alguien se apunta? Con lo que me gusta caminar.

13. Tener una casa con vistas al mar. ¿Qué mar? da igual. Lo echo de menos. No está la cosa como para hacerse con casas... ¡Estoy ahorrando!

14. Como no, lo que está en todas las listas: formar una familia con la que vivir en la casa anterior. Vuelve a leer lo del hijo. ¿Alguno de los que están leyendo esto tiene este punto también en su lista? para echarnos un cable mutuamente, más que nada.

15. Distinguir una a una las estrellas y constelaciones más importantes. Ya ha habido varios intentos pero nada, que no hay manera. Lo he intentado, lo prometo. De todas formas en Madrid no puedo practicar. Es más difícil de lo que pensaba.

16. Llegar a las mil visitas en el blogAunque de momento me conformo con los cuatro meses que llevo on-line. Muchas gracias a los que aumentáis poco a poco el contador. ¡Ya están superadas las dos mil y los cuatro meses! ¡¡¡3.724!!!! que equivalen para mí a un millón.

17. ... podría seguir pero no quiero que esas visitas empiecen a bajar.

No he conseguido tachar más que una. Los culpables son dos: el tiempo y mi cartera con un agujero en el fondo. Pero no será por falta de ganas. Eso sí, he hecho muchas que no están entre esos diecisiete puntos. ¡Gracias a todos los que me habéis acompañado en algunas de ellas y gracias también a aquellos de los que tanto he aprendido!

Continuará...

Os dejo esta canción que suena ahora mismo en mi radio: