Mostrando entradas con la etiqueta San Antolín de Bedón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Antolín de Bedón. Mostrar todas las entradas

9 oct 2011

Prensa


El pasado día once de septiembre, la entrada de este blog titulada "¡Qué pena! (parte 2)", que también apareció en su día en el blog de la Iglesia de San Antolín de Bedón, fue publicada en el periódico El Comercio. La razón de ello son las movilizaciones y la recogida de firmas que hemos llevado a cabo en verano (y que todavía mantenemos) para evitar el abandono que están sufriendo dicho edificio y su entorno. Os invito a que os paséis por el blog de la iglesia para estar al corriente de todas las novedades.

¡Feliz domingo a todos!

11 jun 2011

Salto al papel

Nuestra lucha para que alguien ponga fin y remedio al despropósito y la expoliación que está viviendo la iglesia del San Antolín de Bedón ha salido de internet y se ha trasladado al papel. Hoy me he despertado con el artículo que se ha publicado en el periódico La Nueva España en el que se habla de las iniciativas que estamos llevando a cabo para conseguir esos fines.
La principal es el grupo de Facebook llamado "Amigos de la iglesia de San Antolín de Bedón (Naves de Llanes, Asturias)" del que, en apenas cuatro días, ya formamos parte casi 300 personas (y la cifra sigue subiendo). En él estamos recibiendo fotos, mensajes de apoyo y propuestas que siempre son bienvenidas. Además, a través de este grupo, hemos llevado a cabo una segunda iniciativa que está al alcance de todos: entrad en la página del Instituto del Patrimonio Cultural de España (podéis acceder aquí) y explicad la situación poniendo en el tipo de mensaje "sugerencia". De momento no nos han contestado a ninguno, aunque visto lo visto no me sorprende.
En esta red social también se ha propuesto la recogida de firmas en verano para exigir "la reparación y el mantenimiento del monasterio". Hay que llevarlo a cabo, es una idea muy buena. Y, por último, con las leyes y el reglamento en la mano me voy a poner a preparar una carta para enviarla al Ministerio.
No sé si conseguiremos algo, pero por lo menos no nos quedamos con los brazos cruzados contemplando la agonía de esta iglesia.

Artículo en La Nueva España
(Muchas gracias a Ramón y a M. Toraño)


6 jun 2011

¡Qué pena! (Parte 3)

Me gustaría comenzar esta entrada con el último comentario que me dejaron en ¡Qué pena! (Parte 2):
La iglesia del monasterio de San Antolín está catalogada como Bien de Interés Cultural de Asturias. La catalogación de "Monumento Nacional"se sustituyó por esa otra denominación por Ley en junio de 1985. Existe una Lista Roja de Patrimonio en Peligro donde esta maravilla lamentablemente no está incluida. Para hacerse una idea del despropósito de esta situación, la catalogación en Asturias de la iglesia de San Antolín es la misma que la del Puente sobre el Sella en Cangas, la Catedral de San Salvador de Oviedo o la propia Santa Cueva de Covadonga. ¿Cómo serían recibidos actos VANDÁLICOS similares en cualquiera de esas joyas?
Todo esto es cierto y se puede comprobar fácilmente a través de internet. En la página web de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias se puede acceder a un listado de los Bienes de Interés Cultural (BIC). Estos bienes tienen la máxima categoría de protección según la Ley 16/85 de 25 de junio del Patrimonio Histórico Español. Y entre ellos está nuestra querida iglesia, declarada como tal el día 3 de junio de 1931 (aunque esa sea la fecha en la que se declaró Monumento Nacional, denominación que años más tarde se cambiaría por la de Bien de Interés Cultural). Pero aquí no termina el asunto, ahora viene lo más divertido.

Si continuamos navegando podemos llegar al portal del Instituto del Patrimonio Cultural de España (dependiente del Ministerio de Cultura) en el que podemos consultar las distintas intervenciones que han llevado a cabo en los diferentes tipos de bienes muebles e inmuebles del Patrimonio Histórico. En lo que se refiere a arquitectura religiosa, que es lo que a nosotros nos interesa, señalan que son numerosas las actuaciones que se han desarrollado en iglesias, monasterios y otros edificios de naturaleza similar. Y "todas ellas se llevan a cabo a través de diferentes convenios de colaboración o acuerdos con las Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, Iglesia, etc. o por ser el inmueble propiedad del estado, como, por ejemplo: San Antolín de Bedón en Asturias, la iglesia de San Juan de los Reyes en Toledo o el monasterio de Santa María del Parral en Segovia". Sí, ¡lo habéis leído bien! Si pincháis aquí podréis comprobarlo vosotros mismos. ¿Nos están tomando el pelo?

Además hay que añadir que lo que se está cometiendo en esta iglesia es una expoliación en toda regla ya que como se indica en el artículo 4º de la citada ley: "se entiende por expoliación toda acción u omisión que ponga en peligro de pérdida o destrucción todos o alguno de los valores de los bienes que integran el Patrimonio Histórico Español o perturbe el cumplimiento de su función social". También ahí se señala que en el caso de que esto ocurra, la Administración del Estado dispondrá lo necesario para su protección, así como para su recuperación.


Repito la misma pregunta: ¿qué pasaría si esto mismo hubiera ocurrido, por ejemplo, en la Cueva de Tito Bustillo, en la Catedral de San Salvador de Oviedo, en el Palacio de Revillagigedo de Gijón, en la Colegiata de Nuestra Señora de Covadonga o en la Iglesia de San Julián de los Prados? Otro gallo cantaría, a pesar de que todos ellos, incluida la Iglesia de San Antolín, están incluidos en la misma categoría de Bienes de Interés Cultural.

30 abr 2011

¡Qué pena! (Parte 2)


En una noche tormentosa, el sanguinario conde Muñazán se encontró con una cabaña en medio del bosque. Allí vio a una hermosa joven, la huérfana de San Antolín, que rezaba pidiendo la vuelta de su prometido que se encontraba luchando contra los musulmanes. El conde, en un arrebato de deseo, se abalanzó sobre la chica pero ésta consiguió huir al bosque. Él salió tras ella pero un relámpago lo cegó perdiéndola así de vista, repleto de furia se alejó del lugar jurando vengarse.
Un tiempo después, Muñazán recordó su promesa y volvió a la zona en la que se ubicaba la choza. Una vez allí y a través de una de sus ventanas pudo ver a los jóvenes enamorados unidos al fin. Lleno de rabia disparó un dardo con el que mató a la huérfana y antes de que su amado pudiera socorrerla cayó muerto también.
Una vez desapareció su ira, el conde se dio cuenta de que no tenía ningún motivo para lo que acababa de hacer ya que la pareja no le había hecho nada. Asustado, huyó del lugar y decidió destinar todo su patrimonio a la construcción de un monasterio en el mismo lugar en el que se encontraba la cabaña.

Esta es una de las leyendas que explican el origen del monasterio de San Antolín de Bedón (Naves de Llanes, Asturias). Otra un poco menos truculenta es aquella que cuenta que dicho conde perseguía un animal por esos montes con el fin de darle caza. La pieza se escondió en una cueva que nadie conocía y Muñazán la siguió. Allí se encontró con una imagen de San Antolín iluminada por una luz misteriosa y, al igual que ocurre en otros muchos relatos, lo tomó como una señal y mandó construir un monasterio en el mismo lugar.
Según Fernando Carrera, se sabe que el convento estaba habitado en 1174 y en 1205 se empezó la iglesia. Por diversos motivos en los que no me voy a detener, el monasterio se unió al de Celorio haciendo que el primero pasara a ser priorato y a ser atendido por un monje que oficiaba las misas de Rales, San Martín y Naves. Sin embargo, sus habitantes querían la independencia parroquial por lo que años más tarde acabarían desligándose.
A principios del siglo XIX se fundó la capilla de Santa Ana (hoy la iglesia de Naves) a donde se trasladó la parroquia de San Antolín. ¿Cuáles fueron las consecuencias de esto? El abandono total del antiguo monasterio del que actualmente no queda nada, ya que las casas que rodean la iglesia son posteriores. Parece ser que desde ese entonces el templo lucha por no verse reducido a polvo porque han sido múltiples las intervenciones que se han tenido que llevar a cabo para que tal cosa no suceda. Incluso la iglesia fue cedida a los vecinos de Naves para que con sus materiales se reformara la iglesia que está en el pueblo, pero gracias a Dios esta decisión se canceló y se dejó a los navizos sin derechos sobre la iglesia, a no ser que sea para repararla.
(Fuente: Llanes y su concejo, de Fernando Carrera)

Me imagino que a estas alturas de la entrada os estaréis preguntando para qué os he soltado todo este rollo. Lo he hecho porque creo que ha llegado la hora de que hagamos algo contra el despropósito que está sufriendo este monumento.
Hace cosa de un mes fueron publicados varios artículos en el periódico La Nueva España en los que se denunciaba el abandono que se percibe en el lugar. Así que estas vacaciones aproveché una de las treguas que nos dio la lluvia para acercarme al monasterio, cámara en mano, y comprobarlo por mí misma. Y es mucho peor de lo que me imaginaba.
Lo primero que me encontré fue una enorme mancha de pintura blanca en la fachada frontal del edificio que alguien, no se sabe quién, esparció con el fin de tapar un grafiti y sin preocuparse mucho por los chorretones que caían sobre la piedra.


Al ver esta locura y tras leer los artículos del periódico pensé que ahora el templo estaría cerrado bajo llave pero imagináos mi cara de sorpresa cuando una amiga que me acompañaba empujó la puerta para comprobarlo y ésta se abrió de par en par. Y allí estaba lo peor: ya no son solo las pintadas sino también los excrementos de caballo que hay en el interior del templo (sí, habéis leído bien) y las humedades que hay en cada una de sus esquinas (tanto en el interior como en el exterior).


A todo esto hay que sumarle el estado totalmente descuidado del entorno:


¿Qué pensarán los turistas que se acercan al Bedón para contemplar el monasterio que anuncian todas las guías y en el que se da la bienvenida con una gran placa de bronce? Todas las instituciones esquivan las responsabilidades y nadie quiere hacerse cargo. Mientras tanto el monasterio se muere de pena y poco a poco se va apagando.

Pero como muestra de la forma en la que se llevan a cabo las cosas por el Concejo: aquello sobre lo que escribí en la entrada ¡Qué pena! ahí sigue, igual y con el verano a la vuelta de la esquina.
Creo que ya va siendo hora de que hagamos algo.

21 de abril de 2011
4 de enero de 2011