Por pura curiosidad (y gran dosis de aburrimiento) me ha dado por calcular los días que llevo vividos: algo más de 8800. Cuando lo he visto me ha parecido una cifra enorme pero nada comparable a los 36485 de mi bisabuela, que está a punto de cumplir un siglo. Todo esto me ha hecho dar vueltas a la cabeza. Mientras ella ha vivido grandes acontecimientos que hoy todos los niños tienen que estudiar en sus libros de texto: dos guerras mundiales, una guerra civil, dos dictaduras, una república, la transición a la democracia... ¿yo qué he vivido? El tiempo se pasa volando. ¡Son tantas las cosas (grandes y pequeñas) que quiero hacer! Tengo que ponerme las pilas:
- Conocer París y hacerme la típica foto debajo de la Torre Eiffel. E ir a Alemania, Grecia, México... De momento la falta de tiempo y dinero me lo impiden.
- Leer todos los libros que no me dio tiempo a leer en la carrera porque en esos momentos eran más útiles los resúmenes de internet (sí, lo sé... parece mentira para una filóloga). Creo que empezaría por
La Regenta porque la tuve que dejar a medias a pesar de que me estaba encantando... Ayy, ¡Vetusta!
- Recuperar el poco italiano que aprendí hace años y que tengo guardado en algún rincón de mi cerebro.
- Hablando de Italia... volver a Venecia y a Roma (por tercera vez). Nunca me cansaré de sus calles y canales.
- Ser capaz de mantener una conversación en inglés (y que el interlocutor me entienda...).
- Escribir un libro, aunque sea de cuentos. Dicen que en la vida hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. El primero ya está y el tercero... bueno, eso es algo más complicado.
- ¡Aprender a cocinar de una vez!
- Ir a algún país de Sudamérica como profesora voluntaria. Ya se me ha pasado más de una vez por la cabeza y todavía no me he lanzado.
- Ir a un concierto de Fito y a otro de Bruce rodeada de amigos.
- Ver una aurora boreal.
- Trabajar en un colegio y tener a un montón de chavales de quince, dieciséis y diecisiete años haciéndome las preguntas más insospechadas y retorcidas.
- Caminar y caminar sin un rumbo establecido.
- Tener una casa con vistas al mar. ¿Qué mar? da igual. Lo echo de menos.
- Como no, lo que está en todas las listas: formar una familia con la que vivir en la casa anterior.
- Distinguir una a una las estrellas y constelaciones más importantes. Ya ha habido varios intentos pero nada, que no hay manera.
- Llegar a las mil visitas en el blog. Aunque de momento me conformo con los cuatro meses que llevo on-line. Muchas gracias a los que aumentáis poco a poco el contador.
- ... podría seguir pero no quiero que esas visitas empiecen a bajar.
"Hoy es siempre todavía", dejó escrito una vez Antonio Machado. Tal vez deberíamos hacerle caso...