14 sept 2012

Llanes

Lo confieso, no soy la persona más adecuada para hablar de Llanes. Conozco lo justo y tal vez me pierda para llegar a Puertu Chicu. Pero sé que me gusta pasear por sus calles estrechas, buscar miradas conocidas entre la gente, tomar un corte de nata en Revuelta, sentarme a comer pipas a las tantas de la madrugada en el puente y, desde que era pequeña, entrar en El Siglo y no saber a dónde mirar con tantas cosas en cada rincón de la tienda. 


Pasear por el Paseo de San Pedro, acercarse al borde del acantilado y ver el mar sin fin, darse la vuelta y encontrarte de frente con las montañas que abrazan la Villa. Eso sólo pasa aquí.


Paseo de San Pedro




El Sablón

La buganvilla de la Basílica, los balcones de las casas llenos de flores, la muralla y la torre iluminada en Navidad. Las fiestas, la alegría, las noches, el olor a mar que inunda cada rincón, los fuegos artificiales, la gaita y el tambor. El verde y el rojo. Llanes es el centro de muchas bienvenidas y despedidas, de momentos especiales, que siempre guardaré en mi memoria.


Muralla

Puerto

No hay comentarios:

Publicar un comentario