
Tras muchas recomendaciones de familiares y amigos por fin me decidí a leer
Los renglones torcidos de Dios y no me arrepiento de haberlo hecho.
Conseguí terminarlo esta semana y digo conseguí, no porque me costara sino porque no he tenido mucho tiempo para dedicarme a él. Eso sí, estaba deseando que llegara la hora de subirme al autobús o al metro para cogerlo y poder leer unas cuantas páginas.
Es el primer libro que leo de Torcuato Luca de Tena y la verdad es que me ha sorprendido bastante. Para escribirlo no dudó en ingresar en un sanatorio mental ya que es ahí donde se desarrolla la acción. La mayor parte de los enfermos que aparecen en la obra fueron conocidos por el autor, lo que hace que la impresión de realidad sean aun mayor.
Además tiene la capacidad suficiente como para hacernos querer consolar, abrazar y ayudar a esos enfermos, esos "renglones torcidos", al igual que hace Alice Gould, la protagonista. Una mujer muy inteligente e interesante cuyas experiencias nos harán reflexionar sobre distintos aspectos de la vida, desde la caridad, la religión y la educación hasta la fidelidad o la amistad, tomando siempre la locura como base de todo pensamiento.
Os recomiendo que os adentréis en este mundo. Un mundo que puede llegar a ser despreciable e incluso despertar rechazo, pero que se verá compensado por los momentos de ternura que abundan en el texto.
No diré nada más porque tengo miedo de acabar contando el final que por cierto, es bastante sorprendente.
Ahora tengo entre manos Conversación en La Catedral, de Vargas Llosa. De momento es bastante complicado, sobre todo en lo que se refiere a la redacción, pero ya os contaré en su debido momento.