Altos, bajos, morenos, rubios... Pero también está el que siempre que se va de viaje se acuerda de ti y te trae un regalo, el que siempre acierta cuando te pone música en el coche, el que vino y se fue, el que se fue y volvió, el que te deja apuntes, el que te arregla el ordenador, el que te anima, el que te felicita el primero el día de tu cumpleaños, el que nunca te felicita el día de tu cumpleaños, el que solamente te llama cuando se aburre, el que sabe escanciar, el que te da consejos, el que siempre te desea suerte antes de un examen, el que te pone verde cuando te das la vuelta, los amigos para tomar cañas, el friki, el que se sabe todas las canciones, el que es una mala influencia, el que estando lejos consigue estar cerca, el que siempre te debe dinero, el que te alegra el día, el que siempre se está quejando, el que siempre tiene una sonrisa en la cara, el que... podría seguir así años.
De esta lista conozco a unos cuantos. Bueno, ahora que me doy cuenta, a uno (o varios) de cada. Pero hay una clara diferencia entre ellos, pocos alcanzan la categoría de amigo. Los verdaderos se cuentan con los dedos de una mano, ¡e incluso con menos! Y yo a esos no los cambio por nada.
Sólo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez. Pío Baroja



