17 dic 2010

Algo tan nuestro


"Da gracias a que llegó por fin
este mañana, que no es
del todo malo;
pero ¡ay de aquel mañana
que no ha de llegar jamás!"

Qué acertado estuvo Larra cuando escribió esto en su artículo Vuelva usted mañana. Y es que, aunque siempre nos digan: "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy"... ¿por qué será que siempre lo hacemos? No nos damos cuenta de las consecuencias que esto puede tener.

Vamos con un ejemplo práctico. Hace algunos años tuve una gran idea: escribir la historia de mi familia. Para ello tendría que entrevistar a mis mayores y así poder ir recopilando datos. Se lo comenté a cada uno de ellos y todos estuvieron de acuerdo. Pero, había un problema, tenía por delante un largo curso de la carrera y no tenía tiempo, o eso creía yo. Así que pensé: "lo dejo para verano, que estaré más relajada". En cambio, llegó el verano y volvía a estar "ocupada".
Poniéndome a mí misma esa excusa una vez tras otra... llegamos al día de hoy, cuando surge el verdadero problema: esos mayores ya no están, no me podrán contar sus recuerdos y yo no los podré plasmar en un papel.

Por eso, intentemos olvidar esa pereza y tantas cosas que a lo único que nos llevan es a perdernos grandes momentos.

¿Y por qué estas reflexiones hoy? Porque fui a la tienda de al lado y me dijeron: "no le podemos atender, vuelva usted mañana"; llamé a alguien para vernos y me dijo: "no creo que tenga tiempo, vuelve a llamar la próxima semana"; encendí el televisor y me dije: "vuelve el próximo año, tal vez las noticias sean mejores". Ojalá sea así.

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