31 may 2011

Etiqueta: personal, muy personal

Hay cosas que siempre me han gustado y a otras les he ido cogiendo el gustillo al cabo de los años. Últimamente he charlado mucho sobre este tema y sobre el paso del tiempo con una persona muy cercana y hemos llegado a una conclusión (bastante obvia): hemos cambiado más de lo que nos imaginamos.
Hemos pasado de recorrer discotecas y escuchar música estridente a preferir pasar las horas sentados en un bar arreglando y criticando (siempre crítica constructiva, por supuesto...) el mundo. Ahora quedarse la noche del 31 de diciembre en casa ya no es un problema, ¡quién nos lo iba a decir hace unos años! Pasamos del Malibú con piña de los diecisiete (más empalagoso imposible), a las cervezas de todos los tipos y colores de los veinte para colarnos ahora en el mundo del vino (según la teoría de algunos, una señal inequívoca de que nos hacemos mayores).
Los temas de conversación no son los mismos e incluso los gustos musicales han cambiado con los años: empezamos con The Hanson, Spice Girls y demás elementos y acabamos (por no mencionar alguna época un poco más oscura y melenuda) con Springsteen, Blondie y otras joyas de cuando nuestros padres eran jovencitos. Y de los gustos hacia el género masculino... ¡para qué decir nada!: ahora rubios, ahora morenos, ahora uno un poco cabroncete, ahora prefiero uno más serio, ahora este que no me hace caso, ahora aquel otro que... mejor no sigo por estos derroteros, otra vez será.
Los años del colegio y de la universidad forman parte del pasado, ya cruzamos la frontera. Hoy tocan las grandes decisiones (las de antes eran bastante más pequeñas) y los grandes saltos hacia nuestro futuro: estudiar un máster o no estudiarlo, presentarse a las oposiciones o no (seguir estudiando las oposiciones que suspendiste o no), liarse la manta a la cabeza y huir al extranjero o no... querer desaparecer durante un rato, darle a pausa y pararse a pensar seriamente. ¿Y si me equivoco? ¿Y si esto no es lo mío? ¡Cuántas veces han podido pasar estas preguntas por mi cabeza! pero al fin y al cabo, el tiempo acaba poniendo a cada uno en su lugar. Hay que ir pasito a pasito, aunque dé miedo y te sientas al borde de un acantilado. Si no aprovechamos ahora para alcanzar eso con lo que soñamos, ¿cuándo lo haremos?
Y lo más importante de todo: por fin nos hemos dado cuenta de lo que de verdad vale la pena y por lo que de verdad hay que preocuparse. Si nos hubiéramos enterado antes, habríamos ganado muchas horas perdidas.

3 comentarios:

Sommelier dijo...

creo q yo tengo muxas horas perdidas... XD.creo q vamos a acabar haciendonos expertas en vinos,jaja.este verano va a dar muxo de si...ahora q volvemos a tener sitio y planning!!!jaja.

Luci dijo...

Las que ya hemos pasado esa época en la que tu estás sabemos de sobra que es la mejor de nuestras vidas, disfrútala y vívela tan intensamente como puedas, besos

Ignacio dijo...

Si, afirmativo, !!Te estás haciendo adulta!!( que no mayor). Cuando uno llega a esas conclusiones ya piensa como un adulto. Nunca es pérdida de tiempo sino sabiduria pasar por esas fases,todos las pasamos lo que pasa que a unos les dura más que a otros

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