Este año se celebra el centenario de la muerte del asturiano Amable González Abín. Este autor nació en Nueva de Llanes en 1862 y murió en 1911 en Piñeres de Pría.
Emigró a Cuba a la edad de 14 años pero volvería a la Península hacia 1887 para comenzar sus estudios en el Instituto de Oviedo. En 1891 recibió el título de Bachiller y se trasladó a Madrid para perfeccionar sus estudios y licenciarse en Filosofía y Letras. Más tarde sería profesor en el colegio de la Encarnación de Llanes, así como en el colegio de San Pedro y Santa María de Cardoso de Llanes.
Entre algunas de sus obras destacan un método de lectura en tres tomos, la puesta al día del tratado de Física Experimental y Aplicada de Pedro P. Ortiz, el compendio de gramática de Andrés Bello y un método de lectura para una editorial argentina. Además, colaboró en diversos periódicos y revistas.
Solamente se publicó uno de sus libros, en el mismo año en el que murió, bajo el título de Jueyinas del mió güertin, que tengo el placer de tener aquí a mi lado mientras escribo esta entrada.
En esta obra, dedicada a D. Ceferino del Campo Quesada, se combinan escritos en prosa y en verso, algunos de ellos en castellano y otros en bable de Llanes. Los temas que toca son múltiples y todos ellos representan esas jueyinas (hojitas) que González Abín toma del gran jardín que es para él Llanes. Son un claro reflejo del amor que sentía por la tierra que le vio nacer.
El libro está dividido en dos partes: la primera dedicada a las composiciones en verso y la segunda a la prosa. Algunos de sus poemas son: "Covadonga", "¡Espera!", "Las víctimas del mar", "Xunt' á la cuna", "Juan de Andrín"o "Cosiquinas".
Respecto a la prosa, en "Divirsiones" hace referencia a todas las ferias y romerías del concejo de Llanes: "En castañedu de San Antolín la feria y fiesta del día del Santu, [...] El Henar y El Cristo l' Amparu, en Nueva, y la romería de Loreto en Llamigu, á la que ya puede dise por carretera". Pero no será la única vez que mencione las fiestas, lo hará de nuevo, por ejemplo, en "San Antolín de Bedón".
Pero no todo es jolgorio, también reflexiona sobre el "Jabla y habla", propone rutas en "Excursiones", en "Nueva-Concha" como él mismo dice "non jago otra cosa más que parllar de' sti guapu rincón" y se atreve con uno de los temas que más preocupan a la humanidad en "De educación".
Y, por ese amor hacia "La tierrina" que comparto con González Abín, aprovecharé algunos de sus versos para decir:
que no hay tierra de cristianos
más guapina, ni meyor
para vivir lluengos años

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