Así que cogí el autobús y me dejé llevar hasta la Puerta del Sol, hice una mini parada en la plaza Mayor y seguí paseando hasta la Catedral. Por un costado de la entrada principal se accede al museo y desde ahí se puede subir a la cúpula.
Desde un descanso que hay antes de alcanzar la parte más alta, justo delante de una vidriera de la Virgen, se pueden ver el Palacio y su patio.
Desde arriba podemos disfrutar de imágenes como estas:
Feliz por haber tomado la decisión de acercarme hasta allí, entré en la Catedral de la que me iba. Hice un par de fotos, recé un poco y tomé el camino de regreso a casa.
Fue una buena mañana y mereció la pena. Otro día más.
(Algún día conseguiré que las fotos se suban con buena calidad, lo prometo).


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