30 abr 2011

¡Qué pena! (Parte 2)


En una noche tormentosa, el sanguinario conde Muñazán se encontró con una cabaña en medio del bosque. Allí vio a una hermosa joven, la huérfana de San Antolín, que rezaba pidiendo la vuelta de su prometido que se encontraba luchando contra los musulmanes. El conde, en un arrebato de deseo, se abalanzó sobre la chica pero ésta consiguió huir al bosque. Él salió tras ella pero un relámpago lo cegó perdiéndola así de vista, repleto de furia se alejó del lugar jurando vengarse.
Un tiempo después, Muñazán recordó su promesa y volvió a la zona en la que se ubicaba la choza. Una vez allí y a través de una de sus ventanas pudo ver a los jóvenes enamorados unidos al fin. Lleno de rabia disparó un dardo con el que mató a la huérfana y antes de que su amado pudiera socorrerla cayó muerto también.
Una vez desapareció su ira, el conde se dio cuenta de que no tenía ningún motivo para lo que acababa de hacer ya que la pareja no le había hecho nada. Asustado, huyó del lugar y decidió destinar todo su patrimonio a la construcción de un monasterio en el mismo lugar en el que se encontraba la cabaña.

Esta es una de las leyendas que explican el origen del monasterio de San Antolín de Bedón (Naves de Llanes, Asturias). Otra un poco menos truculenta es aquella que cuenta que dicho conde perseguía un animal por esos montes con el fin de darle caza. La pieza se escondió en una cueva que nadie conocía y Muñazán la siguió. Allí se encontró con una imagen de San Antolín iluminada por una luz misteriosa y, al igual que ocurre en otros muchos relatos, lo tomó como una señal y mandó construir un monasterio en el mismo lugar.
Según Fernando Carrera, se sabe que el convento estaba habitado en 1174 y en 1205 se empezó la iglesia. Por diversos motivos en los que no me voy a detener, el monasterio se unió al de Celorio haciendo que el primero pasara a ser priorato y a ser atendido por un monje que oficiaba las misas de Rales, San Martín y Naves. Sin embargo, sus habitantes querían la independencia parroquial por lo que años más tarde acabarían desligándose.
A principios del siglo XIX se fundó la capilla de Santa Ana (hoy la iglesia de Naves) a donde se trasladó la parroquia de San Antolín. ¿Cuáles fueron las consecuencias de esto? El abandono total del antiguo monasterio del que actualmente no queda nada, ya que las casas que rodean la iglesia son posteriores. Parece ser que desde ese entonces el templo lucha por no verse reducido a polvo porque han sido múltiples las intervenciones que se han tenido que llevar a cabo para que tal cosa no suceda. Incluso la iglesia fue cedida a los vecinos de Naves para que con sus materiales se reformara la iglesia que está en el pueblo, pero gracias a Dios esta decisión se canceló y se dejó a los navizos sin derechos sobre la iglesia, a no ser que sea para repararla.
(Fuente: Llanes y su concejo, de Fernando Carrera)

Me imagino que a estas alturas de la entrada os estaréis preguntando para qué os he soltado todo este rollo. Lo he hecho porque creo que ha llegado la hora de que hagamos algo contra el despropósito que está sufriendo este monumento.
Hace cosa de un mes fueron publicados varios artículos en el periódico La Nueva España en los que se denunciaba el abandono que se percibe en el lugar. Así que estas vacaciones aproveché una de las treguas que nos dio la lluvia para acercarme al monasterio, cámara en mano, y comprobarlo por mí misma. Y es mucho peor de lo que me imaginaba.
Lo primero que me encontré fue una enorme mancha de pintura blanca en la fachada frontal del edificio que alguien, no se sabe quién, esparció con el fin de tapar un grafiti y sin preocuparse mucho por los chorretones que caían sobre la piedra.


Al ver esta locura y tras leer los artículos del periódico pensé que ahora el templo estaría cerrado bajo llave pero imagináos mi cara de sorpresa cuando una amiga que me acompañaba empujó la puerta para comprobarlo y ésta se abrió de par en par. Y allí estaba lo peor: ya no son solo las pintadas sino también los excrementos de caballo que hay en el interior del templo (sí, habéis leído bien) y las humedades que hay en cada una de sus esquinas (tanto en el interior como en el exterior).


A todo esto hay que sumarle el estado totalmente descuidado del entorno:


¿Qué pensarán los turistas que se acercan al Bedón para contemplar el monasterio que anuncian todas las guías y en el que se da la bienvenida con una gran placa de bronce? Todas las instituciones esquivan las responsabilidades y nadie quiere hacerse cargo. Mientras tanto el monasterio se muere de pena y poco a poco se va apagando.

Pero como muestra de la forma en la que se llevan a cabo las cosas por el Concejo: aquello sobre lo que escribí en la entrada ¡Qué pena! ahí sigue, igual y con el verano a la vuelta de la esquina.
Creo que ya va siendo hora de que hagamos algo.

21 de abril de 2011
4 de enero de 2011

19 abr 2011

Relajación

Sentarme con la arena entre los dedos. Cerrar los ojos y respirar bien profundo. El olor del mar me invade y solamente se oye el ir y venir de las olas. Relajación. En ese momento todo se detiene y todo es posible. Ahora mismo sería capaz de recuperar lo que hace tiempo tuve y se me fue de las manos. Recuerdos.
Abro los ojos y vuelvo a la realidad: una pantalla de ordenador y nadie más en la habitación.


(Vídeo de Terje Sorgjerd)

6 abr 2011

Sigo sin entender...

...por qué la gente buena se va, así sin más. Sin decir adiós ni dar un abrazo de despedida. Por qué no podemos seguir riendo juntos o por qué no podemos seguir disfrutando del azul de sus ojos. Con todo lo que teníamos pensado hacer... ¿por qué? ¿Por qué en esos momentos el mundo sigue girando? ¿No se dan cuenta de lo que ha pasado?
Por favor, si alguien puede darme una respuesta se lo agradeceré eternamente porque llevo 730 días intentando encontrar alguna.


29 mar 2011

Cuando una puerta se cierra...

"[...] caminante, no hay camino,
se hace camino al andar [...]"
(A. Machado)


Cada paso que demos, cada decisión que tomemos (desde qué película ver hasta qué carrera estudiar) y cada conversación que tengamos hacen que sigamos una dirección u otra. Hasta que una mañana cualquiera te levantas sin saber que unas horas más tarde todo va a cambiar radicalmente. La vida puede dar un giro en un segundo, ya sea para bien o para mal, y no somos conscientes de ello. Pero todo tiene un porqué, las piezas pueden encajar diabólicamente hasta dar miedo.

19 mar 2011

"Hoy es siempre todavía"

Por pura curiosidad (y gran dosis de aburrimiento) me ha dado por calcular los días que llevo vividos: algo más de 8800. Cuando lo he visto me ha parecido una cifra enorme pero nada comparable a los 36485 de mi bisabuela, que está a punto de cumplir un siglo. Todo esto me ha hecho dar vueltas a la cabeza. Mientras ella ha vivido grandes acontecimientos que hoy todos los niños tienen que estudiar en sus libros de texto: dos guerras mundiales, una guerra civil, dos dictaduras, una república, la transición a la democracia... ¿yo qué he vivido? El tiempo se pasa volando. ¡Son tantas las cosas (grandes y pequeñas) que quiero hacer! Tengo que ponerme las pilas:

- Conocer París y hacerme la típica foto debajo de la Torre Eiffel. E ir a Alemania, Grecia, México... De momento la falta de tiempo y dinero me lo impiden.
- Leer todos los libros que no me dio tiempo a leer en la carrera porque en esos momentos eran más útiles los resúmenes de internet (sí, lo sé... parece mentira para una filóloga). Creo que empezaría por La Regenta porque la tuve que dejar a medias a pesar de que me estaba encantando... Ayy, ¡Vetusta!
- Recuperar el poco italiano que aprendí hace años y que tengo guardado en algún rincón de mi cerebro.
- Hablando de Italia... volver a Venecia y a Roma (por tercera vez). Nunca me cansaré de sus calles y canales.
- Ser capaz de mantener una conversación en inglés (y que el interlocutor me entienda...).
 - Escribir un libro, aunque sea de cuentos. Dicen que en la vida hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. El primero ya está y el tercero... bueno, eso es algo más complicado.
- ¡Aprender a cocinar de una vez!
- Ir a algún país de Sudamérica como profesora voluntaria. Ya se me ha pasado más de una vez por la cabeza y todavía no me he lanzado.
- Ir a un concierto de Fito y a otro de Bruce rodeada de amigos.
- Ver una aurora boreal.
- Trabajar en un colegio y tener a un montón de chavales de quince, dieciséis y diecisiete años haciéndome las preguntas más insospechadas y retorcidas.
- Caminar y caminar sin un rumbo establecido.
- Tener una casa con vistas al mar. ¿Qué mar? da igual. Lo echo de menos.
- Como no, lo que está en todas las listas: formar una familia con la que vivir en la casa anterior.
- Distinguir una a una las estrellas y constelaciones más importantes. Ya ha habido varios intentos pero nada, que no hay manera.
- Llegar a las mil visitas en el blog. Aunque de momento me conformo con los cuatro meses que llevo on-line. Muchas gracias a los que aumentáis poco a poco el contador.
- ... podría seguir pero no quiero que esas visitas empiecen a bajar.

"Hoy es siempre todavía", dejó escrito una vez Antonio Machado. Tal vez deberíamos hacerle caso...