16 ene 2011

Yo soy católica

Esta semana ha sido cerrada la capilla de la Universidad de Barcelona como consecuencia del acoso sufrido por un grupo de estudiantes anticatólicos. Dicha institución señaló que "no habrá más misas hasta que la universidad pueda garantizar la seguridad de los estudiantes que quieran asistir a la liturgia".
Todo comenzó a finales del pasado año cuando este grupo de irrespetuosos entraron en la capilla con bocadillos y haciendo sonar sus móviles para impedir que se celebrara la misa.
El convenio establecido entre la Universidad y el Arzobispado de Barcelona para que la primera cediera un espacio para el culto data de 1988. El mismo espacio que puede ceder para otras agrupaciones universitarias y contra las que nadie se manifiesta. Si consiguieran que se cierre definitivamente la capilla y los estudiantes católicos pidieran un lugar para poder reunirse, ¿les volverían a atacar? Una capilla no hace daño a nadie, cualquiera puede entrar para buscar un momento de calma, para encontrarse con sus propios pensamientos, para rezar antes de un examen o para oír misa. Lo que en ella se predica no influye ni en la educación ni en lo que los profesores enseñan en sus aulas. Tal vez uno de sus argumentos sea que una capilla no pinta nada en una universidad, ¿y en un hospital? ¿Contra eso no se van a movilizar?
Entonces, ¿por qué? ¿porque no quieren que el dinero se destine a su mantenimiento? Según tengo entendido, la universidad lo único que cede es el espacio y paga los gastos de luz y teléfono. Lo mismo ocurre con el local que pueden tener la tuna o el equipo de rugby.
Orgullosos de su hazaña han amenazado con que la próxima víctima será la Universidad Complutense de Madrid. Entonces además de irrespetuosos son ignorantes, ya que esta universidad fue fundada por el Cardenal Cisneros en Alcalá de Henares, por lo tanto tiene sus orígenes vinculados a la Iglesia.

Lo mejor de todo es que estoy convencida de que nunca se les pasaría por la cabeza hacer lo mismo con una mezquita. Nos están privando de nuestro derecho a la libertad religiosa y de culto, y me sorprende ver como las autoridades amparan este delito.
Tal vez parte de la culpa la tengamos nosotros, los católicos, porque no hacemos gran cosa por remediar esta persecución que estamos sufriendo. Se puede no creer en Dios pero eso no impide respetar las creencias de los demás.

Las fotos son del 9 de noviembre de 2003, cuando tuve la suerte de asistir a una beatificación oficiada por Juan Pablo II en la basílica de San Pedro. En mayo será él el beatificado.

2 comentarios:

M* dijo...

Acabo de llegar a tu blog a traves de http://javipichu.blogspot.com/
Estoy de acuerdo con todo lo que expones...y yo creo que es una persecución lo que los catolicos estamos sufriendo...porque al resto de religiones no se les hace lo mismo?
un saludo.
me ha encantado leerte

Javi dijo...

Si ocurriera lo mismo con una mezquita dirían que se trata de xenofobia y racismo por parte de la casta de intolerantes católicos que hay en Europa.

El problema es, aparte de lo poco que en muchos casos hacemos los católicos al respecto (pues basta con plantear, como tú bien dices, que "se puede no creer en Dios pero eso no impide respetar las creencias de los demás") que Europa, en su mayor parte (o por lo menos, la parte que más se hace oír) parece avergonzarse de sus raíces.

Esa batalla, por desgracia, está ya perdida. Y no se trata de convertir cada país al más ferviente catolicismo, pues es algo imposible que en estos tiempos no va a ocurrir. Creo que bastaría simplemente con que no olvidáramos que la Iglesia Católica ha protagonizado algunos de los episodios más vergonzosos de la historia de la humanidad... y sin embargo, por otra parte, ha canalizado los itinerarios culturales, musicales, literarios y arquitectónicos de tal manera que hoy disfrutamos de un continente, el europeo, rico en tradiciones y libertades.

Publicar un comentario