16 oct 2011

La hoguera (parte I)

Si tienes la suerte de pasear por los pueblos del Oriente de Asturias y prestas atención a todo lo que te encuentres, te darás cuenta de algo que se repite en todos ellos (sin contar el verde, las casonas y las sidrerías): un palo alto, sin corteza y coronado con las banderas de España y de Asturias. ¿Qué es? La hoguera.

Formo parte del bando de la fiesta de San Antolín en Naves (Llanes) y cada uno de septiembre plantamos orgullosos nuestra hoguera. Me resulta curioso, mientras tocamos la pandereta y entonamos los cánticos, ver a los turistas grabando, sin perder detalle, la plantación. ¿Qué pensarán? No tienen ni idea de qué demonios estamos haciendo ni el porqué. Pero es que la mayoría de nosotros tampoco, yo por lo menos. Para solucionarlo me he puesto a investigar un poco.

La plantación de la hoguera se lleva a cabo en la víspera de la fiesta del pueblo, pero es cortada unos días antes por los mozos del bando (en algunos lugares, como en Nueva, la cortan el mismo día). Se reúnen y van al monte a escoger el árbol apropiado. Hoy en día suelen ser eucaliptos, pero antiguamente eran alisos, olmos o chopos. Una vez seleccionado, es cortado y llevado, con la ayuda de un tractor, al pueblo. Allí se le quitarán la corteza y los nudos y se dejará solamente la copa, en la que se pondrán las banderas justo antes de plantarlo. Esta corta, en muchos pueblos indica el inicio de la fiesta y tiene tanta importancia como la plantación en sí.


Pero para subir la hoguera hay que deshacerse de la vieja, ya que las hogueras permanecen un año entero plantadas. Así que ésta se tira y se prepara el terreno para la nueva.


La plantación es por la tarde y comienza cuando los hombres, reunidos en un punto en el que se ha depositado el árbol, cargan sobre sus hombros el gran tronco para trasladarlo al lugar donde será plantado, normalmente en la plaza (o bolera) del pueblo o en un lugar significativo para el bando. Las mozas irán detrás de ellos ataviadas con el traje regional y entonando cánticos acompañados de panderetas con los que intentarán animar a los hombres en su tarea.


Una vez llegados al lugar, se atan unas cuerdas hacia la mitad del tronco y se disponen unos clavos a la misma altura, que servirán para, al final, desatar esas cuerdas. Los mozos tirarán de ellas, ya colocado el extremo de la hoguera dentro del agujero, y se ayudarán de unas horquillas (o jorcaos) para poder elevar el pesado árbol.


Mientras tanto, las jóvenes seguirán cantando. Hace años, muchos, estas chicas eran solteras en busca de marido pero hoy se incluyen casadas y niñas.


Cuando por fin se ha conseguido plantar la hoguera y dejarla bien recta, se fija con piedras y tierra. Para dar por finalizado el ritual ya solamente queda desatar las cuerdas, deber que le corresponde al valiente que se atreva a subir por el tronco y sea capaz de alcanzarlas, entonces se apoyará en los clavos y deshará los nudos. En cuanto empiecen a estallar los voladores en el aire, se puede dar por concluido el proceso y es hora de dar paso a la verbena.


Esto no siempre ha sido así. En el siglo XVIII se le conocía como ramo de San Juan, porque se plantaba en la víspera de ese día. También se le llamó mayo, como señala el DRAE es el "árbol o palo alto, adornado de cintas, frutas y otras cosas, que se ponía en los pueblos en un lugar público, adonde durante el mes de mayo concurrían los mozos y mozas a divertirse con bailes y otros festejos". Como bien indica la Real Academia, hace años se le ponían en la copa algunos premios y se competía por llegar a ellos. Hace tiempo que no tengo la oportunidad de ir y no sé si seguirán haciéndolo, me imagino que sí, pero en la hoguera de La Blanca (Nueva de Llanes) colocan una bolsita con caramelos en la copa del eucalipto y enganchan en ella una traca que se enciende una vez plantada la hoguera y que hace que la bolsa explote y salgan los caramelos volando. De cierta forma, esa tradición no se ha perdido del todo.
¿De dónde recibe entonces el nombre? La hoguera realmente era la víspera de la fiesta, que es cuando se planta el árbol, y puede que tomara esta denominación de las fogatas que tenían que encender para poder tener luz. Otra posibilidad es que en sus orígenes sí se quemara.
Ya no se celebra en mayo ni tampoco con motivo de la fiesta de San Juan, por lo que no está ligada a la protección de las cosechas ni tiene nada que ver con la fertilidad humana. Ahora está ligada a las fiestas patronales y es motivo de unión y diversión. Como señala Yolanda Cerra Bada, crea "conciencia de identidad local" y sirve para representar al bando y distinguirlo de los demás.

En otros lugares del mundo podemos encontrar variantes de esta tradición, pero las dejamos para la próxima entrada.
Si queréis más información podéis consultar estas obras, en algunas de ellas incluso se recuperan algunas de las canciones con las que antiguamente se acompañaba esta plantación:

- CANELLA SECADES, Fermín. Historia de Llanes y su concejo. Gijón. Mases ediciones. 1984.
- CARRERA DÍAZ, Fernando. Reseña histórica de Llanes y su concejo. Llanes. Editorial El Oriente de Asturias. 1965.
- Bedoniana. Anuario de San Antolín y Naves. Oviedo. Alvízoras Llibros. 2002.
- Web: Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres.

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