¡Cuánto viviste y parecía que nunca te ibas a ir! Siempre aquí, junto a nosotros. Toda una vida oyendo ese "porque puede que esta sea la última Navidad" y al final, muchos otros se fueron antes que tú. Siento en el alma no haberme sentado a tu lado con pluma y papel para poder guardar todo lo que nos contabas desde tu mecedora, sentada junto a la ventana del comedor. De esa forma también nuestros hijos habrían disfrutado de todas esas historias.
Tú que siempre tenías palabras bonitas para todos y especialmente para nosotros, tus 23 bisnietos, que siempre estábamos preciosos para ti.
Se te va a echar mucho de menos Abu, pero ahora estás ahí arriba vigilándonos junto a Yeyo, Tati y todos los demás. Por favor, no dejes de pedir a la Santina por nosotros.
Nos veremos en el cielo.
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| Con mis bisabuelas Carmen y Argentina |

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